Hace mucho tiempo, en una fría tarde de otoño, el Amor Universal y el Amor Par.
—sí, el que se vive de a dos—
Estaban sentados en el mismo banco de un parque. No hablaban. Miraban la vida pasar, como si el mundo fuera un desfile de sombras, hojas y luces que no necesitaban comentarios.
Quizás eran pareja por conocerse, o por reconciliarse. Nadie lo dijo, ni lo cuentan las voces que trajeron esta historia. Solo se sabe que, en cierto momento, el silencio se volvió demasiado denso, como una nube cargada que amenaza con estallar.
Tal vez para romperlo, tal vez porque su fuego interior lo consumía, el Amor par, tímido pero decidido, quiso abrazar al Amor Universal.
—Quítame las manos, apártate, me ahogas —dijo el Amor Universal con voz firme, casi enojada.
El Amor Par, respondió:
—¿Lo dices tú, o es la voz de tu ego?
—¿Tú hablando de ego? con una sonrisa, el primero respondió…
El silencio volvió entonces a ser juez. Y fue un silencio que olía a hojas secas, a tiempo detenido, a la pregunta que no se anima a formularse.
Los que vieron ese momento aseguran que no volvieron a hilvanar palabras. Cuenta la historia que, antes de que la noche terminara de instalarse, ambos se levantaron del banco y siguieron su camino… pero por orillas distintas del lago que tenía el parque. El Amor Universal caminó por un lado, y el Par por el otro, sin volver jamás a sentarse en el mismo banco.
Muchos olvidaron la historia. Otros, impulsados por la esperanza o la nostalgia, dicen que se reconciliaron en algún momento. Pero los que conocen la verdad de la leyenda aseguran que desde ese día, y por siempre, uno camina un lado y el otro, el otro, como si un cordón invisible los separara, dejando el banco vacío, testigo mudo de lo que no pudo ser.
🌟 Moraleja
A veces, el golpe deja huella más que la caricia.
El amor que se impone sin escuchar, el abrazo que no respeta el espacio del otro, termina alejando lo que más desea unir.
El verdadero abrazo nace del respeto, de la calma, de la humildad, no del fuego ciego.
Cuando extremamos nuestro ego, el amor se vuelve distante, y lo que podría ser unión se transforma en orillas separadas.




