Los dioses juegan suerte

Los dioses

Los dioses por placer juegan a suerte nuestro dolor,
echan sus dados a volar
donde siempre el dolor marca nuestro azar.

Un Dios superior los mira de reojo
mientras juega póquer con el diablo.
Tienen las mangas arremangadas,
pero las cartas están marcadas.

Será la suerte la que siempre reparte espadas
y desliza sobre la mesa
una, dos…
y siempre póquer de corazones.

O quizás fue más simple:
el ser divino que nos gobierna
no mezcló muy bien las cartas
y siempre la moneda cayó de canto.

La vida es un juego donde siempre se pierde
y el único premio está en saber disfrutar,
aprender que la dignidad
y el nunca dejar de soñar

son lo único que nos hace ricos en este juego opaco.

Los dioses

Manantial de lo que empieza

manantial


Manantial de vida,
sueños donde la vida empieza y se forma.

Los ríos nacen donde nadie mira,
en la grieta humilde,
en el susurro previo al torrente.
Así también los sueños:
brotan de una herida que no duele,
sino que hila luz entre lo oscuro.

Soñar lúcido es abrir la puerta
a que las alas quepan en la alergia,
a que el mundo quepa en un deseo.
Porque si lo sueñas, ya es posible:
no como certeza,
sino como semilla que se atreve.

No te salvan las palabras,
ni la intención que flota sin raíz.
Te salva lo que haces cuando nadie cuenta los pasos:
el hábito pequeño, la mano que elige,
el hoy que construye la casa de tu nombre.

Aprende a ser manantial.
Llena tu mente de horizontes íntimos.
Mira al origen, donde el fuego calla
para arder sin prisa,
donde el silencio no es ausencia
sino el útero donde el amor más honesto
echa raíces a tu ritmo.

Y de repente:
nacen sueños que tiñen el horizonte de sonrisas,
nacen sueños que mojan los dedos
y los vuelven verso sobre la piel.

Por si acaso te lo cuento:
la mayoría de los sueños
se quedan siendo sueños.
La mayoría de los corazones
aprenden a vivir sin ellos.

Pero una vez,
en un rato raro y despiadado,
el sueño se hace carne,
y nada —nada—
sobrevive sin cambiar.

manantial

error: Letras de los Sabios!!