Digital, de dedo…
El la sien, pensante,
o también en el culo.
Hay clase alta y también baja;
turista y primera;
culta e inculta;
fruncida y surcida.
Las redes no pueden ser la excepción:
alpinistas del Himalaya
y engreídos escaladores de los bancos de la plaza,
porque ni siquiera saben sentarse.
Diciembre hace florecer estas escenas:
quienes adornan palmeras
y hasta cursis que enroscan la manguera de regar
en un bananero, creyendo que le sacaron chispas.
Ciudadano digital de primera
y cuida-dano de cuarta,
limitado y peligroso.
Hombres que ven a una mujer
y le rinden tributo por tan solo serlo,
y grasas de mente atrofiada
que se sienten príncipes priápicos
de los mundos digitales.
-triple contra sencillo
que también son pito chico-
Almados y portales;
sabios y necios;
estrellas y estrellados.
Los soñadores y los ensoñados;
feudos y plebes
de la vida digital.
Las redes, como la vida,
no pueden ser la excepción.

