Donde el presente aprende a soñar

Entre el presente y los sueños
habita el mientras tanto,
un territorio sin fronteras
donde el tiempo se sienta a escuchar.

Allí pueden suceder mil cosas:
el brote invisible de una certeza,
un cambio que aún no tiene nombre,
la calma que ordena lo que vendrá.

Y también puede no pasar nada,
pero ese nada es cielo abierto,
pausa sagrada,
silencio trabajando en secreto.

El mientras tanto no promete ni exige:
simplemente sostiene
el delicado equilibrio
entre lo que es
y lo que aprende a ser.

Domingo y llueve ⛈️

presente

2 respuestas a «Donde el presente aprende a soñar»

  1. Lunes y frío.
    Huele a bechamel de queso.

    Se acerca la Navidad y no quería dejar de pasar la oportunidad de desearte unas bonitas Fiestas , después de tanto reflexionar e intelectualizar juntos ,todo este mundo de energías y emociones, por las qué pasamos, los aprendices y buscadores.

    Un grandísimo abrazo, amigo mío, desde este ambiente, pre navideño, que huele a nuez moscada y queso… Te confieso qué es la parte qué más me gusta de estás fechas… Jajaja…

    Cuidate mucho!!

    1. Lagartija Brava 😃😃

      Tu saludo llega como llegan las cosas verdaderas: sin ruido, sin argumento, pero cargado de sentido.
      Lunes y frío, dices… y aquí, al leerte, casi puedo ver el vapor subir lento desde la cocina, la bechamel espesa, la nuez moscada dejando su firma invisible en el aire. Hay aromas que también piensan.

      Mientras tanto, en esta orilla del mundo, la Navidad se abre paso entre chicharras, piel tibia y mesas que dudan si nacerán bajo el cielo o a resguardo de una lluvia caprichosa. Aquí diciembre es sol alto, cuerpos descalzos, patios llenos de voces y esa pregunta ritual que se repite cada año como un mantra heredado: ¿afuera o adentro? ¿Lloverá para las 00:00 hs?
      La noche se estira, se resiste a terminar, y a veces el alba nos encuentra todavía conversando, cuando el primer fresco permite recién soltar el día.

      Además, que esta parte del mundo tiene desde siempre tres olas de calor que son infaltables: una para la segunda quincena de enero, otra para marzo y la de navidad o sea siempre calor, mucho calor y vida al aire libre.

      Las fiestas marcan aquí el comienzo de las vacaciones para niños, escuelas, administración pública y la mayoría de los trabajos y recién febrero trae lentamente el retorno a la vida normal.

      Dos escenas tan distintas, el mismo pulso.
      Allá, el recogimiento, el abrigo, el queso fundido y la introspección.
      Aquí, el fuego del asado, las ensaladas livianas, la risa abierta y la vida desbordándose hacia afuera.
      Y sin embargo, en ambos paisajes, lo mismo: encuentros, memoria, aprendizajes compartidos, almas buscadoras haciendo una pausa para sentirse menos solas.

      Gracias por ese abrazo que cruza estaciones y hemisferios, por este caminar juntos entre energías, preguntas y silencios fértiles. Que disfrutes ese frío que invita a mirar hacia adentro; por aquí brindaremos bajo las estrellas, honrando también ese otro invierno que vive en algún rincón del alma.

      Un abrazo grande, cálido y sincero,
      desde este verano que también piensa en ustedes 🌞✨

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