Los errores que deja de serlo

Solemos llamar errores a nuestros pasos en falso. Mientras que, a los ojos del alma, no son más que lecciones disfrazadas de experiencia.

Pedro Guevara, un viejo chamán disfrazado de artesano, solía decir que un error solo se transforma en aprendizaje cuando eres capaz de reconocerlo, asumirlo como propio y escuchar esa voz interior que te muestra el camino para no repetirlo.
Solo entonces el error deja de ser una carga y se convierte en sabiduría. Y, cuando eso ocurre, ya no hace falta recordarlo con dolor. Basta con conservar la enseñanza y dejar ir el error. Olvidarlo

errores

 

2 respuestas a «Los errores que deja de serlo»

  1. No hay errores…

    No necesitan explicaciones,..
    Ni se necesitan enmendarlos..

    Y a veces, toca repetirlos…
    Una vez y dos, y tres. ..
    Las que hagan falta, compañero… Dudo qué a la matrix le preocupe eso…

    Me ha encantado la foto. Dan ganas de tocar la suavidad del mango de las gubias, el borde afilado de su cuchilla… Acariciar el surco en la madera y oler a madera, a sudor y a ilusión… Porque detrás de ese trabajo solo cuenta eso ,.. ilusión… De superarse, de evadirse… De ser único, de reflejar una forma de pensar y entender la vida…

    Gracias otra vez maestro, no me cansaré de decírtelo…
    Es probable que un día acabe.. entonces, para qué dejar algo valioso en el tintero?

    1. Qué bonito y a la vez qué cierto lo que dices, sabia Lagartija.

      Porque hay una verdad incómoda en eso de que ‘no hay errores’ y al mismo tiempo, que ‘a veces toca repetirlos’ y es que el alma no juzga, pero la madera sí. La gubia no perdona un golpe mal dado, y el surco que queda ya no se borra.
      Ahí está el arte, en aprender a convivir con esa marca, en convertirla en intención, en hacer que esa ‘repetición’ no sea un fallo, sino un ritual interior.

      Me encanta cómo describes el tacto, el olor, la presencia de las herramientas. Porque al final, el error y el acierto se miden en la misma unidad, la entrega. Y tienes toda la razón, si un día esto acaba, que no sea por haber guardado nada. Que cada pasada de gubia sea palabra dicha, cada viruta, confesión.

      Gracias a ti por recordármelo. Porque el chamán y el artesano no se contradicen, uno te enseña a escuchar el error; el otro, a honrarlo hasta que se vuelva huella.
      Y sí, seguramente a la matrix quizá no le importe, pero a la madera y al alma, sí. Y eso basta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Letras de los Sabios!!