Manantial de vida,
sueños donde la vida empieza y se forma.
Los ríos nacen donde nadie mira,
en la grieta humilde,
en el susurro previo al torrente.
Así también los sueños:
brotan de una herida que no duele,
sino que hila luz entre lo oscuro.
Soñar lúcido es abrir la puerta
a que las alas quepan en la alergia,
a que el mundo quepa en un deseo.
Porque si lo sueñas, ya es posible:
no como certeza,
sino como semilla que se atreve.
No te salvan las palabras,
ni la intención que flota sin raíz.
Te salva lo que haces cuando nadie cuenta los pasos:
el hábito pequeño, la mano que elige,
el hoy que construye la casa de tu nombre.
Aprende a ser manantial.
Llena tu mente de horizontes íntimos.
Mira al origen, donde el fuego calla
para arder sin prisa,
donde el silencio no es ausencia
sino el útero donde el amor más honesto
echa raíces a tu ritmo.
Y de repente:
nacen sueños que tiñen el horizonte de sonrisas,
nacen sueños que mojan los dedos
y los vuelven verso sobre la piel.
Por si acaso te lo cuento:
la mayoría de los sueños
se quedan siendo sueños.
La mayoría de los corazones
aprenden a vivir sin ellos.
Pero una vez,
en un rato raro y despiadado,
el sueño se hace carne,
y nada —nada—
sobrevive sin cambiar.



Ey Sabio!
Nos regalas versos y metáforas, que brotan con alegría, de esa mente inquieta y curiosa. De ese lugar en qué la magia es posible y los sueños… También.
Los sueños se cumplen, con esfuerzo y dedicación, pero rara vez son como la expectativa los imagina. Son más reales y auténticos, justamente lo que necesitamos de ellos.
Y así está bien, porqué la expectativa mala compañera es.
Tengo pocos sueños, ya tenía de joven un montón, jaja… Demasiados… Con los años, se hace criba con ellos también, una pena ó igual somos más selectivos ó más conformistas, a saber… Pero alguno siempre, se debe de guardar.
Solo unas ideas…
Bonita reflexión, amigo mío.
Pasa un magnífico fin de semana, que seguro que está bien merecido.
Abrazotes !!
Qué grata sorpresa leerte por aquí Lagartija Brava 😃
Todo un regalo tu paso por aquí, como si el manantial se ensanchara al recibir tu sombra.
Cuánta razón tienes: los sueños no siempre llegan como los imaginamos, pero llegan más vivos, más verdaderos. Con la textura de lo real, no el espejismo de lo deseado. Y la expectativa… ah, esa sí que sabe tejer niebla.
Pero tú guardas alguno aún, ¿verdad? Como quien guarda una semilla en el bolsillo del abrigo, sin saber bien por qué. Y quizá por eso mismo sigue latiendo.
Hacer criba con los sueños no es perder: es dejar que los más pesados caigan solos, y los ligeros se vuelvan vuelo.
Gracias por esta conversación de versos y verdades. Que tu fin de semana tenga la calma de un río que aprendió a no apresurarse.
Abrazos de vuelta, Lagartija. Nos leemos en el manantial.