Solemos llamar errores a nuestros pasos en falso. Mientras que, a los ojos del alma, no son más que lecciones disfrazadas de experiencia.
Pedro Guevara, un viejo chamán disfrazado de artesano, solía decir que un error solo se transforma en aprendizaje cuando eres capaz de reconocerlo, asumirlo como propio y escuchar esa voz interior que te muestra el camino para no repetirlo.
Solo entonces el error deja de ser una carga y se convierte en sabiduría. Y, cuando eso ocurre, ya no hace falta recordarlo con dolor. Basta con conservar la enseñanza y dejar ir el error. Olvidarlo

