El dueño del circo

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Bien sabido  es  por todos, que el dueño de un circo es quien elige dónde se instala. Los números que lo van a representar, el horario de las funciones y los actores que formarán parte. Y un poco más: como dueño de la casa, se reserva el derecho de admisión y la letra chica de qué pueden y no pueden hacer dentro de la carpa; qué pueden consumir, qué cosas no.

Sirva de analogía el caso de un circo a lo que ocurre con las redes sociales y sus reglas puertas adentro.

Analogía en tiempos de algoritmos

Un paso más allá de la analogía, muchas veces sucede que ni siquiera se toman el trabajo de explicar lo que algunas redes llaman incumplimientos de las normas de la comunidad, y simplemente mandan un correo diciendo: has incumplido, se acabó el tiempo de estar en el circo para ti.

Poco interés me han despertado las redes sociales como ofertas individuales; siempre las he utilizado de manera indirecta, porque a cada publicación de un blog es la misma plataforma la que genera una publicación en las redes sociales que uno le ha indicado, repitiendo el título, una breve descripción o metadescripción del tema y el enlace para llegar a la publicación original. Sin críticas a comentarios de nadie, sin contenido político, sin discusiones sociales. Ni siquiera una sola vez.

En esta ocasión, Instagram envía un correo diciendo que han suspendido temporalmente la cuenta por incumplimiento de las normas de la comunidad en cuanto a generar violencia social, publicaciones homofóbicas y contenido antisocial.

Realmente parece un chiste, y de muy mal gusto.
Porque no solamente jamás he incurrido en tales acciones, sino que desde siempre he sido de convicción holística, pacífica y anticonflictos.

—Y últimamente también muy contrario a los conflictos bélicos—

No hay una sola publicación del blog
—Que pudiese haber sido anunciada en Instagram—
Que incite al odio, a la violencia o tome partido por sectores en conflicto.

A menos que mi posición de rechazar enfáticamente a quienes promueven las guerras, las declaran o las sostienen —ya sea en nombre de la paz, de un futuro dorado o bajo el nombre de guerras santas— sea considerada un aliento a la violencia y una oposición a los sectores que manejan los destinos del mundo.

Anécdota graciosa para un gran final

Como nota anecdótica, esta red social me invitó a presentar un descargo con la advertencia de que, si era rechazado, la cuenta sería cancelada definitivamente y sin derecho a nueva apelación. ¿Cuál era el descargo que se me permitía realizar? Simplemente enviar una foto de mi pasaporte, una partida de nacimiento o una foto de mi documento oficial junto con una selfie. Un verdadero chiste de mal gusto.

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Poco importa terminar la historia contando que, pese a haber adjuntado toda la información solicitada, un nuevo correo repetía que habían verificado y que seguía incumpliendo las normas de la comunidad.

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Fin.

Cosas que suceden en tiempos modernos, donde los algoritmos no saben ni entienden que hablar de chamanismo, del viaje del alma, de los cielos superiores, los infiernos y los portales orgánicos no es hablar de políticas de odio, sino de nuestra misma esencia, más allá de lo social.

error: Letras de los Sabios!!