Alquimia del universo,
luz de los alquimistas.
Ser único,
una mujer con alma de universo,
brillas con luz propia,
como estrella nacida del corazón del cielo.
Eres un regalo sagrado
para el alma que sueña y espera,
musa de los días claros,
inspiración que derrama el néctar de la aurora.
En tu sonrisa danza el sol,
desbordando luz en cada gesto,
y en tus ojos serenos y profundos
se esconde el misterio de la calma.
Cómplice de mis alegrías y tristezas,
testigo silente de mi historia,
me maravillo ante tu belleza sin medida,
la que nace de adentro,
la que nunca se apaga.
Eres la melodía en mis canciones,
el poema en cada madrugada.
Eres la razón de mi sonrisa
y la paz que anida en mi pecho.
Libre como el viento que acaricia tu cabello,
barrilete de sueños que no conocen límites,
fuerza sutil que rompe cadenas
sin levantar la voz.
En las noches más oscuras,
eres mi faro, mi guía,
una luz que disipa los temores
y me recuerda que no estoy solo.
Tu amistad:
hogar en la tormenta,
cobijo de palabras suaves,
presencia que siempre conforta,
espejismo de colores que se vuelve real.
Laura…
tu nombre vibra como un mantra antiguo,
tu esencia infinita es alquimia de vientos,
cántico druida que bendice
el misterio de estar vivos.






