Tiempo de silencios, tiempo de luz

Hace tiempo, cuando abrí mi primera cuenta en aquel viejo Twitter, mi motor era un deseo profundo: advertir, despertar, salvar a todos de los peligros y realidades que no parecían ver. Twitter quedó atrás, pero las enseñanzas permanecieron.

La vida y sus golpes me mostraron que el verdadero cambio comienza cuando, en lugar de salvar al mundo, uno aprende a salvar lo que queda sano de sí mismo.

Y es que entre cada crisis llega un pozo de silencio, de fatiga, de desilusión. Pero en ese fondo silencioso, siempre hay una voz que susurra: “No te abandones, sabes que puedes. Aquieta tus ansias, confía en el tiempo del universo, todo llegará cuando deba.”

Todos los seres tienen días oscuros, todos los corazones conocen la sombra. Lo importante es cuidar la propia luz, porque aunque parezca apagada, siempre, siempre encontrará la forma de volver a brillar.

tiempo

Silencios que hablan

Tanto pueden esclavizar los silencios como las palabras.
Los silencios… son todo aquello que no hicimos, lo que callamos, lo que no nos atrevimos a decir ni a vivir.

Deseos enterrados, gestos suspendidos, verdades aplazadas.
Son palabras que nunca fueron voz, pero que insisten en existir: flotan como fantasmas, se escriben en el viento, se disfrazan de calma. A veces son adivinanzas que nadie logra descifrar. Palabras invisibles, cobardes, evaporadas antes de nacer.

El silencio, cuando no es elección, se convierte en una pequeña muerte.
Una atadura sutil que enlaza nuestros sentidos y amordaza el alma.

Y ahora pienso que, quizá, esclaviza más lo no dicho que lo mal dicho.

Porque cuando el silencio se instala, no como refugio sino como miedo,
puede desgastar vínculos, apagar latidos, romper lentamente lo que se creyó firme.

Cada pausa sin nombre se vuelve cadena. Cada eco no pronunciado, un peso que se lleva adentro.

Y así pasa la vida: sin palabras, sin actos, sin verdad.
Hasta que llega el último silencio, el absoluto… el de la muerte.
Y entonces, puede que lo no vivido duela más que lo vivido con errores.

Porque a veces las palabras no alcanzan, sí… pero también es cierto que el silencio, cuando es miedo y no elección, nos priva de ser.
Tal vez, solo rompiendo ese silencio y abrazando el ruido de la verdad, podamos encontrar la libertad en vida… y quizás también, la paz al partir.

silencios

error: Letras de los Sabios!!