Entre el presente y los sueños
habita el mientras tanto,
un territorio sin fronteras
donde el tiempo se sienta a escuchar.
Allí pueden suceder mil cosas:
el brote invisible de una certeza,
un cambio que aún no tiene nombre,
la calma que ordena lo que vendrá.
Y también puede no pasar nada,
pero ese nada es cielo abierto,
pausa sagrada,
silencio trabajando en secreto.
El mientras tanto no promete ni exige:
simplemente sostiene
el delicado equilibrio
entre lo que es
y lo que aprende a ser.
Domingo y llueve ⛈️



