Hay algo mágico en el tarot. Un misterio delicado,
como la invisible piel de las hadas que nadie percibe
y, sin embargo,
ellas llevan consigo.
Si imaginas que existe un genio benévolo
que conoce los secretos del universo
y los susurra a través de sus símbolos, entonces
así será para ti.
Si sientes que te habla directamente a tu esencia más luminosa,
sin intermediarios, también será verdad.
Y si prefieres verlo como un viaje silencioso
hacia lo profundo de tu propio ser
—un recorrido interior lleno de estaciones,
descubrimientos y asombros—, entonces ése será su camino.
El tarot es lo que el corazón reconoce en él.
Puede ser misterio, espejo, respuesta…
o simplemente un mazo de cartas como tantos otros.
Pero en realidad, la magia no vive en el papel ni en la tinta.
La magia vive en la mirada que pregunta, en la mente que se abre,
en el alma que se atreve a escuchar.
Porque al final, tú eres quien decide.
Tú eres el puente entre la pregunta y la revelación.
Y también, el verdadero mago. ✨


