Después de la Tormenta

Al final,  la peor tormenta  se queda sin fuerza
sin truenos y sin lluvia y se retira abatida,
al igual que la noche más oscura
se convierte en día.

La vida,
siempre tiene algo bueno reservado,
como un sol escondido tras las nubes,
esperando su momento exacto para brillar.

Cada día,
una promesa.
Cada amanecer,
una nueva oportunidad envuelta en luz.
Solo hay que buscar la propia.

La resiliencia,
ese arte invisible de los fuertes,
nos enseña a convertir la herida en raíz,
la caída en impulso,
el llanto en renacer.

Cuando todo oscurece,
cuando el alma grita entre vientos salvajes
y llueve por dentro sin tregua,
es ahí,
justo ahí,
cuando la magia de lo eterno comienza.

El sol regresa.
Siempre.
Así también vuelve la calma
tras la tormenta del alma.

Porque el alma también renace,
como el mar que rompe y reconstruye su espuma,
como la luz que se filtra luego del caos.

Naces otra vez.
Respiras distinto.
Miras con ojos nuevos.
La espiral del viaje eterno
te ha llevado más alto,
y ahora lo sabes:
todo ha cambiado.

tormenta

Tormenta

Y la tormenta pasará,
la lluvia cesará,
y vendrán nuevos soles
para iluminar nuevas sonrisas.
Olvidaremos a los hechiceros
y recordaremos a los muertos.
Sabrás que somos pequeños,
vulnerables, frágiles,
pero que amamos la vida.

El arcoíris de mil colores
se reflejará en tus ojos,
el primer rayo de un nuevo sol
brillará en tu sonrisa.
Somos afortunados,
millonarios del universo,
hijos de la tierra,
cantando a la vida
con cada latido,
con cada suspiro.

Bajo el cielo,
en la inmensidad de nuestro ser,
celebramos el milagro
de existir,
de sentir,
de amar sin medida.
Somos la luz que se refleja
en cada gota de lluvia,
el eco de la tierra
que resuena con fuerza,
los hijos de un planeta
que canta a la vida,
y que nunca dejará de soñar.

 

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