Sol, dador de vida

Sol,
escritor de veranos ardientes
y de inviernos pálidos,
motor invisible de tormentas de arena,
de ventiscas saladas,
de lluvias que traen estrellas
y de la caspa sutil
de una luna nueva sin testigos.

Pintor eterno de acuarelas,
con brazos largos
y pinceles infinitos,
vas dejando tu trazo
en el lienzo del mundo.
Cada trazo tuyo
es una estación en movimiento.

Tu obra más perfecta,
la que todo lo redime,
será siempre la primavera:
esa estación que abre los capullos,
florece la tierra,
y enciende una fiesta en los cuerpos
como un carnaval de colores
que celebra la belleza en su estado más puro.

Esa flor que emerge,
nutrida por tu aliento,
alimenta paisajes soñados,
cubiertos de marfil púrpura
en atmósferas suaves
que sólo existen para engalanar su hermosura.

Pero también estás en el contraste:
cuando el invierno sacude los vidrios
y el viento silba hondo por los rincones,
tus memorias arden en la nostalgia
como suspiros de luna
o susurros que hielan lento.

En el verano,
eres más que calor:
arrinconas los jadeos,
los conviertes en sudor enamorado,
vaho lento de deseo,
salitre de tiempo.

Sol,
tú no solo das vida:
la creas,
la dibujas,
la perfumas.
Eres el guardián dorado de nuestros ciclos,
el dios callado de la piel.

Porque cuando tú tocas el mundo,
todo florece.

sol

Renacer

Renacer entre sonrisas
Un domingo, hace ciento tres años
—o quizás solo un suspiro cósmico atrás—,
nacía este duende gruñón,
con el corazón lleno de fuego
y las manos abiertas al asombro.

Según los sabios chinos,
serpiente de madera,
antiguo y flexible como los árboles
que recuerdan el viento.

Según los egipcios… nadie.
Ellos no creían en duendes,
pero tal vez sí en milagros
que caminan de puntillas.

Ese sol que vive en el corazón,
representante exclusivo de Dios
y que no pide permiso para brillar,
hoy anuncia que comienza otra danza,
una nueva vuelta
en esta espiral de luz y sombra
que llamamos vida.

Hay tanto que agradecer…
Tantas mañanas soñadas con el alba,
tantas lunas compartidas con el sueño,
abrigando con amor cada latido del tiempo.

Feliz renacer para mí.
Feliz vuelta al sol.
Y que las hormigas de la vida
—esas pequeñas obreras del destino—
se lleven las penas y los dolores,
para enterrarlos donde florezcan
nuevos sueños,
nuevas risas,
y alocadas esperanzas.

Hoy es un día común,
sí…
pero el duende gruñón
ríe con el alma.
Porque hoy no se suma un año:
hoy se renace 🌞✨

Feliz renacer, duende del tiempo.

Feliz latido de vida ♥️

renacer

La Vida es Bella

Tanto cambió la vida,
que empezar de cero suena a promesa,
no es olvidar el pasado,
es elegir un nuevo camino,
dibujar senderos donde antes hubo muros,
y hacer que la vida sea más bella…
pues, ¿quién la embellece, si no nosotros?

Quiero presentarme de nuevo,
tal vez por octava o décima ocasión,
pero hoy con la certeza de nuevos ideales.
El reloj nos regala 365 oportunidades,
algunas tomaremos, otras se irán,
pero cada amanecer nos susurra al oído
que todo es cuestión de tiempo.

¿Reír o llorar?
¿Existir o vivir?
Elijo la vida con hambre de mundo,
con más sueños que antes,
con la convicción de que cada día
debe ser celebrado con una sonrisa.

Empezar de cero,
pero con la experiencia en las manos,
las metas claras,
el alma encendida.

Disfrutaré más el amor,
abrazaré las lágrimas,
porque son solo el reflejo
de un corazón noble y vivo.
Caminaré sin miedo,
esperaré menos,
y confiaré en que mis sueños
tienen alas para volar.

Aquí, ahora,
es donde todo comienza.

🐬 Laura 🐬

vida

Caminos de Vida

Despunta el sol entre versos antes del alba,
caminos, el arroyo,  mañanas de rocío.
Montañas que me llaman temprano.
cabalgando senderos que nadie ha pisado,
correcto, imperfecto, jamás doblegado.

La poesía fluye de mi corazón,
mas no confundas mi verso y razón
con tus deseos y anhelos de pasión.
Hay demonios dormidos en mi interior,
despertarlos no sería lo mejor.

La vida es magia, un lienzo en tu andar,
traza tus huellas, aprende a soñar.
Sé fiel a ti mismo, escribe tu guía,
no sigas senderos de ajena armonía.

Busca en los otros esencia sincera,
que vibren contigo como primavera.
Sepan amar, construir y creer,
que a fin de cuentas la vida es eso,
es amor y seres que aman a su manera y medida.

Cree en la magia, en tus sueños profundos,
en ti, en la vida y en todos los mundos.
Sin ellos el cosmos no sería igual,
la chispa divina, el motor universal.

caminos

Siempre hay vida

Las personas somos el reflejo del alma,
somos el eco de lo vivido.
Vivir sin resentimiento
es un camino que cada uno puede hacer,
aunque la vida sea cruel,
aunque la historia duela.

Mientras haya oxígeno en los pulmones,
mientras un suspiro nos sostenga,
podemos corregir el pasado
y encontrar un mejor camino.

Y un día, sin darte cuenta,
te vas sintiendo mejor…
no totalmente feliz,
pero sí más segura,
menos triste, más completa.

Así empiezas
a reconstruir tus ruinas,
paso a paso,
cerrando heridas,
y sin notarlo,
desaparecen las lágrimas,
la frustración y los miedos.

Y así te das cuenta…
después de la tormenta,
siempre llega la calma.
Siempre hay vida.

🐬 Laura 🐬

vida

La vida y sus rincones

La vida tiene esas cosas,
nos empuja a apostar todo,
a dejar hasta la última gota de sudor
por ser un instante fugaz
en la vida de alguien.

Y cuando el dolor llega,
nos transforma en silencio,
cambiándonos sin permiso,
sin que nos demos cuenta.
Jamás seremos los mismos,
aunque regresemos una y otra vez
a nuestro eterno refugio:
el corazón.

Porque pocos lugares en nuestro existir
son tan protectores como un corazón abierto,
como los abrazos que envuelven,
como ese calor que, en su quietud,
nos recuerda que aún podemos sanar,
que aún podemos amar.

vida

El Juego Eterno

La vida, ese juego eterno.
Que a veces nos gusta complicar,
enredarnos en máscaras y formas,
temer al eco del “qué dirán,”
confundiendo lo correcto
con lo que nos hace bien.

Soy un transgresor de afectos,
un anarquista de abrazos,
revolucionario de palabras simples:
envío un “te quiero” sin más,
como un susurro en medio del día,
o un “¿cómo estás?” inesperado.

Juego a la vida sin cartas ocultas,
pierdo por no ensuciar las manos
y aún así, sonrío con paz,
feliz por dentro, como río que sabe
fluir sin cambiar su cauce.

Es que seremos siempre incompletos,
partes de algo más grande,
mitades perfectas y enteras
en busca de un reflejo,
de un eco en los ojos de otros,
donde lo que falta también se siente pleno.

Somos lo que somos
y lo que alguna vez fuimos,
completos en esta danza,
partes enteras de un nuevo todo,
donde incluso el olvido
recuerda la sombra de lo amado.

Caminamos, dejando huellas suaves,
no siempre visibles a la luz del día;
huellas que se sienten en el pecho,
en cada “adiós” que alguna vez nos dolió
y cada “hola” que nos hizo eternos.

juego

Orquesta de Vida

La vida es una gran orquesta,
los pensamientos son la música que vibra,
recorren y estremecen el cuerpo,
son las emociones que laten en rincones secretos,
como sueños que dibujan futuros,
caminos de sonrisas y risas sin fin.

Sé como el roble, el algarrobo, el molle,
cambia tus hojas, nunca tus raíces,
que tus proyectos se moldeen al viento,
pero tus principios sean eternos pilares.

La música del universo vibra en tus pasos,
elige bien la orquesta de tu vida.
Unas personas son poesía, otras sólo ruido,
no desperdicies tus instantes en lo gris.

La vida es breve, un concierto fugaz,
que tus días sean notas llenas de armonía,
y aquellos sin música, déjalos atrás,
pues tu corazón merece sinfonías.

orquesta

El Tren de la Vida

No estamos aquí para volvernos semillas
ni decorados de vitrinas de milenios,
somos simplemente pasajeros de paso
en este largo tren llamado vida.

Cada minuto, alguien deja esta formación,
para trasbordar un nivel superior
o volver a comenzar el viaje…
cómo saberlo ahora.
El viaje lleva su propio tiempo.

Somos pasajeros de un tren que avanza,
sentados cómodamente mirando hacia atrás,
observando cómo las vías se van haciendo pasado.
Todos esperando el momento de bajar
aunque sin saberlo.

Nunca sabremos cuál es nuestra estación
ni cuándo será el momento indicado de dejar este tren.
Tampoco podemos saltar, evitarlo,
ni siquiera movernos al fondo del vagón
o irnos al de más atrás.

Un tren llamado vida
y una estación llamada destino.
Viajamos con la esperanza de entender,
con el deseo de aprender,
con el anhelo de descubrir
los secretos ocultos en cada curva,
en cada parada.

Miramos por la ventana,
vemos paisajes de risas y lágrimas,
de triunfos y derrotas,
de encuentros y despedidas.
Cada estación es un misterio,
cada parada, una oportunidad
de crecer, de cambiar,
de encontrar sentido en este viaje.

Algunos pasajeros se cruzan en nuestro camino,
dejando huellas imborrables en nuestras almas,
otros, sólo sombras pasajeras
que se desvanecen en el tiempo.

El tren sigue su marcha,
imparable, incansable,
y nosotros, con él,
cargando nuestros sueños y temores,
nuestros amores y desengaños,
nuestros aprendizajes y errores.

No estamos solos en este viaje,
somos una multitud de almas
buscando respuestas, compartiendo momentos,
aprendiendo juntos en este gran viaje.

El destino es incierto,
la estación final, un misterio,
pero en cada minuto, en cada segundo,
hay una lección, una enseñanza,
un destello de luz que nos guía,
que nos muestra el camino.

Y así, seguimos adelante,
en este tren llamado vida,
hacia una estación llamada destino,
con la certeza de que cada viaje,
cada paso, cada momento,
es parte de una gran aventura,
una travesía eterna
que nos transforma, que nos eleva,
que nos hace ser quienes somos,
alumnos de paso en esta inmensa escuela,
viajeros eternos en el tren de la vida.

 

tren

La Vida.

Sí, la vida…

Me reconoce a lo lejos, a veces me espera y otras, las más, me esquiva. Entre ese olor tan amoroso que dejan los perros y esa sonrisa que hasta parece dibujada, aunque adentro el alma cruja, no le pierdo pisada. Amor, ternura y una esperanza infalible, que a veces se disfraza de alegría.

En cada rincón, en cada mirada, la vida y yo jugamos a encontrarnos y perdernos. Hay días en que su abrazo es cálido y reconfortante y otros en que su ausencia se siente como una sombra fría. Sin embargo, en medio de todo, los pequeños gestos y las caricias sinceras me sostienen, recordándome que siempre hay algo por lo que seguir adelante.

El amor de un perro, con su lealtad incondicional y su afecto puro, es un bálsamo para el alma. Es en esos momentos de simplicidad y verdad donde encuentro fuerzas para seguir. Y aunque a veces mi sonrisa sea un velo para esconder el dolor, en mi interior arde una llama que nunca se apaga.

La ternura, en su forma más pura, es el hilo que teje los días de esperanza. Es esa chispa que ilumina incluso los momentos más oscuros, transformando cada día en una oportunidad para renacer. La alegría, aunque a veces se presente como un disfraz, es el puente que me lleva de vuelta a la esperanza.

Así, en este baile constante con la vida, sigo avanzando, con el corazón lleno de amor y la mirada fija en el horizonte, confiando en que, al final, siempre habrá un nuevo amanecer esperando.

 

la vida