Hace tiempo, cuando abrí mi primera cuenta en aquel viejo Twitter, mi motor era un deseo profundo: advertir, despertar, salvar a todos de los peligros y realidades que no parecían ver. Twitter quedó atrás, pero las enseñanzas permanecieron.
La vida y sus golpes me mostraron que el verdadero cambio comienza cuando, en lugar de salvar al mundo, uno aprende a salvar lo que queda sano de sí mismo.
Y es que entre cada crisis llega un pozo de silencio, de fatiga, de desilusión. Pero en ese fondo silencioso, siempre hay una voz que susurra: “No te abandones, sabes que puedes. Aquieta tus ansias, confía en el tiempo del universo, todo llegará cuando deba.”
Todos los seres tienen días oscuros, todos los corazones conocen la sombra. Lo importante es cuidar la propia luz, porque aunque parezca apagada, siempre, siempre encontrará la forma de volver a brillar.


Presente, Sabio!!
La luz nunca se apaga y tú tienes muuucha… Y momentos oscuros son normales en seres inquietos, en aprendices , al menos, como yo….
El Post, lo dejo para otro momento, voy pensando en el , eso sí…
Cuidate mucho, alma sabía..
Un abrazo desde lo profundo del ser.
Presente estás siempre, aunque llegues con ese “mientras tanto”.
Tienes razón, la luz nunca se apaga; a veces se cubre de nubes, pero sigue brillando dentro, como la tuya, inquieta y auténtica.
Los momentos oscuros también nos enseñan, como bien dices y quizá son parte de ese camino del aprendiz que nunca termina.
Gracias por tu presencia constante, alma despierta.
Un abrazo grande desde esta orilla hasta lo profundo del ser 🤗